Sacerdote diocesano de Toledo.

Maestro de vida espiritual.

Padre de los pobres.

Señor, que los amas tanto

Que has muerto en la cruz por ellos.

Sálvalos, Señor, Tú solo,

Yo soy malo y los condeno!

No me pidas que te ayude,

Que están mis brazos enfermos,

Y está ronca mi garganta,

Y mis ojos están ciegos.

Que asfixian el alma mía

Los ardores del infierno

De los hombres que quisiste

-Y no quise- alzar al cielo!

Sálvalos entre tus brazos

Fuertes de amoroso celo;

No cargues sobre mis hombros

De su dicha eterna el peso!

Sálvalos solo, que yo,

Soy débil y me doblego.

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