Señor, que los amas tanto

Que has muerto en la cruz por ellos.

Sálvalos, Señor, Tú solo,

Yo soy malo y los condeno!

No me pidas que te ayude,

Que están mis brazos enfermos,

Y está ronca mi garganta,

Y mis ojos están ciegos.

Que asfixian el alma mía

Los ardores del infierno

De los hombres que quisiste

-Y no quise- alzar al cielo!

Sálvalos entre tus brazos

Fuertes de amoroso celo;

No cargues sobre mis hombros

De su dicha eterna el peso!

Sálvalos solo, que yo,

Soy débil y me doblego.

Joomla 2.5 Templates designed by Web Hosting Reviews